lunes, 27 de enero de 2014

El fuego valyrio de Juego de Tronos, invento bizantino


Una nube ingente de fuego verde. Llamas que no se apagan en contacto con el agua del Aguasnegras. La orgullosa flota de Stannis Baratheon reducida a menos que cenizas en un suspiro. Ese atisbo de victoria para los Lannister en la batalla del Aguasnegras fue fruto del fuego valyrio, mezcla de magia y piromancia. La pugna por el Trono de Hierro a las puertas de Desembarco del Rey es uno de los puntos cumbre de la segunda temporada de la célebre serie Juego de Tronos (o, para los puristas, segundo libro de Canción de Hielo y Fuego: Choque de reyes). Pero lo que puede parecer un alarde de imaginación del autor George R.R. Martin tiene un trasfondo real. Para conocerlo tenemos que remontarnos a la Edad Media.

Cambiemos Desembarco del Rey por Constantinopla y la flota de Stannis por musulmanes (estos dos, con un credo diferente al de sus rivales tras las murallas). Los bizantinos utilizaron el llamado fuego griego para liberarse del asalto musulmán sobre su capital en los siglos VII y VIII. "Fue una sorpresa táctica decisiva en los dos grandes asedios árabes de Constantinopla de 674-678 y 717-718", cuenta José Soto, experto en historia medieval e investigador del Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas de Granada en la web del SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas).

Aunque los ingredientes de este arma siguen siendo un misterio por resolver, se especula con que pudo contener salitre, azufre, nafta y grasas para seguir ardiendo en el agua. "No se puede poner en duda su existencia, pero hay que tener en cuenta de que fue el secreto militar mejor guardado de la historia", explica Soto. "Los técnicos que lo fabricaron no tenían contacto alguno con el mundo exterior". 

Los alquimistas de Desembarco del Rey crean su sustancia en celdas de aislamiento por si algo sale mal. En ese caso, el habitáculo se llenará de tierra, evitando la propagación del incendio, pero enterrando al piromante. Pero, ¿y en la realidad? ¿cómo apagar un fuego que se aviva al echarle agua? La arena propuesta en los libros sería un buen método porque lo sofoca por asfixia, es decir, arrebatándole el oxígeno.

En la serie vemos a Tyrion Lannister sujetando un frasco con un contenido verde, el fuego valyrio. No se aleja del método bizantino: en Constantinopla usaban recipientes de cerámica que lanzaban como si fueran granadas. También utilizaban una especie de mangueras que podían precipitar la sustancia a gran distancia, aunque no se conoce su funcionamiento.

En las batallas marítimas fue un arma muy mortífera, pero fuera su efecto fue escaso, según Soto. Se utilizó hasta el siglo XIII, pero durante la Cuarta Cruzada, en 1204, Constantinopla fue saqueada. Quizá en ese momento se perdiera para siempre, como el poder del Imperio Bizantino.

George R. R. Martin no ha sido el único novelista que ha incluida esta arma de fantasía en sus historias. En El último catón, de Matilde Asensi, los protagonistas encuentran los ingredientes en unos cráneos y deben elaborar fuego griego para superar una prueba. Tampoco podía faltar en célebres videojuegos ambientados en el Medievo: Assassin's Creed: Revelations o Age of Empires.

IMÁGENES: 
1) Codex Skylitzes Matritensis. Biblioteca Nacional de Madrid.   
2) Un dromón bizantino utiliza el fuego griego en plena batalla. / J.A. PEÑAS

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